Segundo post del día, antes de que me entre pereza y deje por comentar mi hazaña:
Hoy, con treinta tacos y nueve meses, he marcado un nuevo hito en mi vida. ¡He cosido un botón! Y no contento con la experiencia, la he repetido. Tres veces. (O visto de otra forma, llevaba un tiempo retrasando lo inevitable y tenía ya tres camisas inmovilizadas a falta de un botón…)
En un chino me he hecho por el módico precio de 1 leuro con lo que podríamos denominar el “kit de costura del Rodriguez”, compuesto por:
- 50 diminutas bobinas de hilo de otros tantos colores (aunque juraría que los hay repe)
- dos agujas
- dos imperdibles
- cuatro botones
- unas tijeras de juguete que se han roto a la primera de cambio, aunque para eso tengo mis fieles tijeras de electricista que igual sirven para un roto que para un descosido (¿habéis visto qué chiste fácil más bien traído?)
Armado con éstos utensilios me he puesto manos a la obra, y la verdad es que estoy orgulloso del resultado. Sobre todo del último, que era en el puño de una camisa y la tela se había llegado a deshilachar: la he zurcido como he podido y he cosido el botón un poco más allá de su posición original, lo justo para tapar en la medida de lo posible el desaguisado anterior pero suficientemente alejado como para no continuarlo al primer tirón. Y la verdad es que “lo he borado” (¿veis? otra vez. Hoy estoy sembrao)
¿Quién sabe? Igual le cojo el gusto y éste ha sido mi primer contacto con una nueva profesión que hasta ahora ni me había planteado. Hay una “Retoucherie” aquí al lado, igual mañana les dejo el currículum…


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