El viernes pasado que estuve en Alicante aproveché para hacerme una nocturna en La Llosa, esa gran desconocida… al menos de noche.
¡Y tanto que desconocida! Acostumbrado a la vida de siempre, la nocturna fue espectacular: nada más empezar a bajar por la cortada, en una especie de balcón que hay, un milano/manta águila (según con quién hable dice una cosa u otra y yo aún no los distingo); mogollón de morenas de todos los tamaños fuera de la roca, de cacería; mogollón también de pulpos, algunos enormes, y vimos uno cazando (acorrala a la presa y se hincha, encerrándolo entre los tentáculos); zapatillas, muchas también.
Y la guinda: entramos en la cueva y hay dos zapatillas en el techo. Yo iba justo detrás de Rosa y me hace señas de que salga para que puedan entrar los demás, y al ir a salir ¡me encuentro con un calamar de morros! ¡Joder qué subidón!
No había visto aún un calamar bajo el agua, y eso que en el Rojo había la tira. El bicho entró con nosotros en la cueva atraído por las luces, pero se debió atontar/deslumbrar y luego iba dándose golpes con el techo y contra nuestras manos. Al final salimos todos y dejamos al pobre bicho en paz.
Al final, en la parada de seguridad (que en la Llosa es muy cómoda, porque la parte de arriba está a 6-7m) hicimos algo que nos comentó Rosa en la barca: apagar las linternas. Y si, al final el ojo se acostumbra. Es toda una sensación estar realmente a oscuras bajo el agua y ver, poco, pero poderte mover a oscuras.
En fin, que las nocturnas son otro mundo. Aparte de la sensación de estar en la película Abyss (todo negro y focos de luz que se mueven), la cantidad y variedad de vida es completamente distinta a la que se ve durante el día. Todo un nuevo universo por explorar.
Día: 26/6/2009 Compañera: Pili Lugar: La Llosa Temperatura: 24º Termoclina: 18º, 21m Visibilidad: Buena Botella: 15L Presión inicial: 190 Final: 60 Profundidad: 27,4 metros Tiempo: 52' Hora de entrada: 22:12 Hora de salida: 23:04