Daisy, Daisy, tu eres mi ilusión…

Mi ordenador llevaba ya una buena temporada (varios meses) haciendo cosas raras. Lo peor, que una vez apagado había que ponerle una velita a Santa Tecla para que se volviera a encender, así que acababa no apagándolo nunca por si había alguna emergencia en el trabajo y tenía que ponerme manos a la obra enseguida.

Hasta hoy: después de probar hace unos m2001odisea.jpgeses a cambiarle la fuente de alimentación (no se arregló) hoy me he comprado otra torre, porque la mía tenía ya seis o siete años y mucha gente me decía que iba a ser cosa del interruptor. Desmonto, monto en la caja nueva, enchufo y nada, el mismo problema. A eso que se me ocurre tumbar la caja en el suelo para desconectar cables y tal más cómodamente y ¡paf! Chispazo, saltan los plomos, y el inconfundible olor a electrónica quemada. HAL ha caído en combate.

Así que ahora estamos mi mujer y yo compartiendo un portátil de hace cinco años al que además no le va bien la tecla ‘e’ (si falta alguna, la ponéis con un boli, paso de pasar el corrector ortográfico), y me va a tocar comprarme otro. Paso de clónicos, estoy hasta los webs de problemas de drivers y demás. Y casi que paso de torres, los portátiles de hoy en día son una caña. Y ya puestos… ¿me compraré mi primer Mac? Hace tiempo que les tengo ganas, en el curro me he pegado con varios MacOS X y la verdad, el sistema es una caña (viniendo del mundo UNIX) y el hardware Apple simpre ha sido «la creme de la creme». La única pega es que los MacBook PRO sean tan caros… aunque igual un iMac de éstos que va todo en la pantalla integrado…