Si lees este artículo, me debes una birra

A través de éste artículo del blog de Enrique Dans doy con otro de un abogado poniendo de vuelta y media los avisos de confidencialidad en los correos electrónicos. Muy recomendables ambos así como sus comentarios.

No me voy a extender demasiado porque suscribo punto por punto todo lo que comenta Enrique: siempre me han parecido una bobada, nadie puede obligarme a nada sólo por el hecho de leer un texto que, además, viene después de la información sobre la que pretende imponerme esas obligaciones. Es de locos. Pero todos hemos visto cómo después de que algún «jefecillo espabilao» se lo pusiera en la empresa, ha habido más de tres y cuatro borregos que han hecho copy-paste en su firma para parecer más… ¿más? Y copiando unos de otros, al final media empresa con el disclaimer dichoso sin saber muy bien cómo ni por qué, pero ¡mola!. Una moda más, y como todas las modas, «sin chicha ni limoná».

Aparte de al borreguismo, lo achaco a que todavía hay mucha gente que no está preparada (por así decirlo) para las nuevas tecnologías, y a alguna mente pensante (igual de poco apta con éstas cosas) se le ocurrió la genial idea de éstos textos para lavarse las manos ante las inevitables meteduras de pata propias y agenas.

Lo que está claro es que si el mensaje llega, llega a su destinatario. Por definición. El que pone en el «To:». Ni el MUA ni el MTA van a meter la pata, si hay error será humano y en el lado del remitente «de gatillo fácil».

Los problemas que veo son:

  • Fe ciega en el auto-completado del Outlook. Ah, ¿que se lo he mandado al que no toca? Pues no es culpa mía, es del Outlook (vale, nos ha pasado a todos alguna que otra vez, quien esté libre de pecado que tire la primera piedra…)
  • Falta de profesionalidad unida a lo fácil que es darle al botón de «Forward». Porque claro, si leyendo un documento confidencial que tengo en papel se me ocurre una broma graciosísima, lo que no hago es fotocopiarlo y mandar copias a 10 amigos para ponerlos en contexto y contarles la gracia. Sin embargo con el correo electrónico…
  • Falta de concienciación en el uso de herramientas de cifrado de información. Pero en fin, si más de una vez he sudado sangre para intentar explicarle los fundamentos del cifrado de clave pública a algún Ingeniero en Informática, no quiero imaginarme lo que puede ser intentar que lo use sin meter la pata (¡y sin auto-completado!) una persona que no está acostumbrada a éstas cosas…

En fin, que si, que éstas cláusulas se ponen porque existe un problema, eso no lo niego. Pero no son la solución, no aportan nada, sólo más confusión.

Y menos mal que había dicho que no me iba a enrollar… XD

2 comentarios sobre “Si lees este artículo, me debes una birra”

  1. No veas como echo de menos Fidonet en estas cosas.
    Por una firma así de larga los moderatas de todas las áreas te amenazaban con una exco sin pasar por por la casilla de salida. :’)

    Sí que hace falta un poco de «urbanismo» en el uso del correo electrónico (y de las nuevas tecnologías en general, no quiero ni tocar el tema móviles).

    El intentar enseñar a la avalancha de gente que se ha incorporado a Internet en los últimos 10 años un poco de lo que se llamaba en mis tiempos «nettiquette» es una batalla perdida.

    Pero sin llegar a esos «refinamientos», me parece tremendo que la gente cuando usa el correo electrónico se olvide de las más mínimas normas de educación. ¿Por qué narices no contestan los emails y tienes que acabar llamándoles para saber si lo han recibido? ¿Tan difícil es según lo recibes darle al reply y escribir «Ok, ya te digo algo»?.

    Y lo del lenguaje SMS en el correo electrónico ya clama al cielo… pero en fin, he dicho que lo de los móviles lo dejo a un lado.

    Voy a beber agua, que me he cogido un cabreo de lo más tonto…

  2. No te falta razón. Antes éstas cosas se cuidaban más y siempre estaba el «agüelo cebolleta» (Animal, Wakabuki, Sor Citröen… :’D) dispuesto a darte con una vara si se pasabas un pelo. Ahora… los jóvenes de ahora es que no respetan nada. ;)
    También es que el perfil de los de antes y de todo el mogollón de gente que hay en Internet ahora es distinto: en los 90 los que nos conectábamos a las BBS éramos cuatro piraos de la informática que reverenciábamos el medio y lo tomábamos con mucho respeto. Hoy en día todo hijo de vecino tiene Internete y se cree que sabe informática porque se baja cosas del eMule.
    ¿Te acuerdas de lo de «on Internet, nobody knows you’re a dog?»? Entonces se tomaba como que daba igual quién o cómo fueras, en Internet nadie conocía tu verdadero yo, podías ser quien tú quisieras. Con mucha de la gente que se conecta hoy en día creo que pasa justo al contrario: en Internet se muestran tal y como realmente son. :-( Sólo hay que pasarse por cualquier foro que no sea muy friki y leer los mensajes.

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