Las cosas no son lo que parecen

Es un hecho importante y conocido que las cosas no son siempre lo que parecen. Por ejemplo, en el planeta Tierra el hombre siempre supuso que era más inteligente que los delfines porque había producido muchas cosas — la rueda, Nueva York, las guerras, etcétera — , mientras que los delfines lo único que habían hecho consistía en juguetear en el agua y divertirse. Pero a la inversa, los delfines siempre creyeron que eran mucho más inteligentes que el hombre, precisamente por las mismas razones.

Guía del autoestopista galáctico, Douglas Adams

2 comentarios sobre “Las cosas no son lo que parecen”

  1. Una de dos: o estas aburrido y releyendo novelas de Ciencia Ficción de los 60-70, o te has metido un chute de paracetamol con valium y cerveza mezclada con ginebra de garrafón, para celebrar las Navidades…

    SalU2

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