Viaje a Islandia, quinto día

Quinto día en Islandia, segundo en Árnes. El día antes ya nos aprendimos el tema del desayuno, así que como habíamos comprado comida de sobra nos lo preparamos nosotros en el albergue. :-P

De Árnes a Skógar, donde pasaríamos las dos noches siguientes, hay más de 100 Km así que nos echamos a la carretera. De camino cerca de Hvolsvöllur había un sitio marcado con al señal de “sitios pa ver” perteneciente a las sagas islandesas, así que nos paramos (sorry, no recuerdo el nombre). Era una casa con más años que carracuca (la parte central, tenía añadidos más recientes) en la que por lo visto había vivido uno de los escritores de las sagas estas. Visita curiosa, igual que la de la granja del día anterior, un edificio de época, con unos cuantos utensilios de época y batallitas que contaba la guía. Por cierto, que el tío listo tenía un pasadizo secreto para escapar de la casa, estaban preparados los tíos. Y justo enfrente la segunda casa de Hobbits. ;-)

Continuamos y paramos en Hvolsvöllur a tomar un café y comprar en el supermercado, porque ponía en la guía que la tienda más cercana a Skógar estaba a 15Km de distancia, así que había que hacer acopio de comida para un par de días. También aproveché para comprarme unos peaso calcetines de lana en una tienda que había por allí, que en invierno se me enfrían los pies en seguida, XD y para empezar a planear lo que quería hacer esa tarde: ¡un paseo por un glaciar!

Llegamos a Skógar, un sitio diminuto tipo Árnes y el albergue también con aspecto cutre… aunque por dentro estaba muchísimo mejor! Ni punto de comparación. Ni comparación tampoco el entorno, con la catarata Skógafoss al fondo. Y por cierto, ¿ninguna tienda? Restaurante con mini-tienda justo al lado del albergue. Juas … aprovechamos para comer allí (el albergue estaba cerrado, no pudimos hacer check-in nada más llegar) y justo en la entrada un mostrador de una empresa que organizaba excursiones por los glaciares y vendía tickets de buses a varios sitios. ¡Mira qué bien! Cojo un folleto de glaciares y había de todo, desde excursiones de una hora hasta una que eran 15 horas de caminata por el hielo (ojo, avisaba que era extenuante física y mentalmente). Quería hacer uno medio, no pegarme la paliza pero tal vez tres horas … pero al ir a preguntar resulta que no había bus hasta los glaciares, tenías que llegar por tu cuenta y al día siguiente teníamos pensado ir a Þórsmörk con lo que David & Cia. no me iban a poder acercar en el coche. Sin embargo había una excursión de 1h por el glaciar más cercano (Sólheimajökull, una lengua del Myrdalsjökull) a las 16:30, en cuestión de poco más de una hora. Así que tras meditarlo medio momento, ¡me apunté!

Mis amigos me llevaron hasta el punto de encuentro y mientras ellos se acercaron a la playa (estabamos muy cerca de la costa). Y vaya caminata por el glaciar, resulta que yo era el único apuntado a esa hora XDDD así que fue un tour privado, el guía y yo. Primero de todo ponerse los crampones (suela de pinchos para ir por el hielo) y explicarme un poco cómo moverme con ellos, el tío ve que me manejo y como me ve con ganas de marcha dice “va, como estamos nada más que dos y te veo con ganas vamos a pegarnos una buena pateada”. Y vaya si nos la pegamos, hora y media, de unapunta a otra de la lengua del glaciar. El tío se lo curró, me iba explicando las distintas formaciones que hacía el hielo y cómo se originaban: los agujeros que llamaba “cauldrons” que eran porque se derretía el hielo bajo la superficie y caía; los “dirt cones”, pequeños montículos cubiertos de tierra y ceniza que aislaban al hielo del calor del sol y hacían que no se derritiera y de hecho fuera mucho más duro y compacto, etc. Y bonito el contraste de colores: blanco del hielo, negro de la tierra y la ceniza, azul del hielo en algunos sitios. En fin, una experiencia nueva. Estoy muy acostumbrado al agua pero ¡liquida! XD Esto de estar una hora pateando por hielo era algo completamente nuevo para mí.

Cuando acabamos me recogieron otra vez mis amigos y vuelta a Skögar. Cena y visita relámpago al a catarata Skógafoss. No era ni más alta ni más caudalosa que ninguna de las otras que habíamos visto, pero podías ir andando hasta casi la base donde se estrellaba el agua. Impresionante. Me acerqué bastante y entre el ruido, el agua en el ambiente (de lo que salpica acabas calado) y la que te ves caer encima … asusta.

Y de postre: ¡el troll de la catarata! Hay unas escaleras a la drcha. de la catarata y a media altura un camino por el que vas a una roca que sobresale por delante del agua … ¿no os parece una cara?


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