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¿Un paso en la dirección adecuada?

Leyendo un artículo sobre una reforma del Gobierno para facilitar la creación de nuevas empresas me he encontrado con esto:

El Gobierno adopta la Directiva Europea de Servicios y reforma la ley concursal

«Los ciudadanos son mayores de edad»

[…]

En su conjunto, se eliminan 14 regímenes de autorización previa, otros 27 se sustituyen por notificaciones a posteriori y se reforma el reglamento de los colegios profesionales. En este sentido, la ley ómnibus contempla también una reforma «en profundidad» de la norma que regula los colegios profesionales, cuya aprobación es anterior a la democracia, con el fin de liberalizar el ejercicio profesional. Concretamente, se suprimirán las limitaciones que existen ahora para ejercer más de una profesión y la prerrogativa de los colegios profesionales para fijar los baremos orientativos de precios

¿Será el primer paso hacia la abolición de los gremios de la Edad Media, en pleno siglo XXI?

aptitude purge iglesia

Ya está: he abandonado oficialmente la Iglesia Católica.

Hacía mucho tiempo que me rondaba la cabeza apostatar, ya que no creo en Dios y aún mucho menos en la Iglesia. Ya conté en junio que mandé un par de cartas al obispado y a la parroquia donde me bautizaron, el primer paso para informar a la Iglesia del abandono de su fe. A esas cartas me respondieron del obispado con otra, dándome dos opciones para ratificar mi decisión: presentarme en persona o mandar por correo otra solicitud verificada por un notario. Viviendo en Madrid lo de ir a Alicante para hacer éste trámite no entraba en mis planes y no me daba la gana liarme con notarios (que lo paguen ellos), así que envié una carta a la Agencia Española de Protección de Datos para que mediara en el asunto. El caso es que de la AEPD nunca más se supo, y entre el accidente y luego la mudanza, el tema volvió a quedar en background.

Hasta ahora: esta semana de vacaciones en Alicante me he planificado hacer bastantes cosas, y una de ellas (la primera de hecho, por si venían con líos y papeleos) era ir en persona al Obispado a ratificar mi solicitud de apostasía. La verdad es que esperaba que me pusieran pegas, después de que en septiembre el Tribunal Supremo admitiera un recurso de la Iglesia contra la resolución anterior de la AEPD respecto a la tramitación de las apostasías. Pero no, todo ha ido como la seda: «¿mandaste ya una solicitud por correo?» «si, mira, en tal fecha, y aquí tengo vuestra respuesta» «vale, espera que busque tu expediente …. (tenían bastantes) …. aquí está, dame cinco minutos que preparo los documentos».

Y ya está, ni me han pedido el DNI (ya tenían una fotocopia que les mandé) ni nada. Firma en la diligencia por la cual ratifico mi decisión de abandonar la Iglesia, firma de ellos en la petición a la Parroquia para que haga la anotación pertinente en mi partida de bautismo («Declaró el abandono formal de la Iglesia el día 19 de enero de 2009 en la Diócesis de Orihuela-Alicante») y que elimine mis datos de cualquier otro listado en el que los pudieran tener, y fotocopia de ambos documentos para mí.

Oficialmente ya no entro en ninguna estadística del número de personas creyentes en este país.

Dios = 0

La existencia de Dios, a lo mejor y solo a lo mejor, es como el cero en las matemáticas. En otras palabras un símbolo que niega la ausencia de significado, el significado necesario para la definición de un sistema: en términos analógicos es Dios, en términos digitales es cero.

Ese párrafo es de una conversación entre un Tachikoma y Batou en un episodio de Ghost in the Shell: Stand Alone Complex. Y todavía hay gente que asocia dibujos animados y cómics exclusivamente con entretenimiento para críos…

Resume bastante bien mi opinión sobre Dios (con el nombre que le queráis dar) y la religión en general: son un invento humano para rellenar el vacío, ya sea vacío de significado, entendimiento, emoción, sentimiento, comprensión, etc. Una forma de dar significado a cosas que no lo tienen, porque se escapan todavía de nuestro entendimiento o porque por injustas parecen carecer de un significado que nos ayudaría a sobrellevarlas.

Ni que decir tiene que yo no soy creyente. ¿Ateo? ¿Agnóstico? Hay tantas versiones de la diferencia entre una y otra palabra… Siempre he tenido claro que Dios es un invento humano, un recurso ¿del lenguaje?, y no tengo problemas por admitir que hay muchas cosas que se escapan a mi entendimiento. Todas las leyes de la Física no son más que un intento de modelizar las fuerzas que rigen el Universo, a partir de las sombras que nosotros percibimos y podemos llegar a entender. Así que respecto a muchas cuestiones para mí «no lo sé» o «no lo entiendo (y dudo que nunca llegue a entenderlo del todo)» son respuestas perfectamente válidas, tal vez la única respuesta. Y respecto al vacío interior, a la espiritualidad… hay alternativas a una figura externa inventada y todo el clero que le acompaña, como p.ej. el budismo, buscar el significado y la paz dentro de uno mismo, por sí mismo. Si, se me ha pasado más de una vez por la cabeza hacerme budista, que no crea en Dios ni en las religiones en general no significa que a veces no cecesite «paz de espíritu», por así decirlo. Aunque hoy por hoy, «no creyente» (y desde luego, no católico-apostólico-y-romano) es lo que mejor me define.

Post metafísico en estas fechas tan entrañables en las que celebramos (no nos engañemos) que ya es primavera en El Corte Inglés. :-P

Historia de los espaguetis

Después de tanta polémica con Bolonia, la huelga y los colegios, Ricardo Galli ha publicado un interesantísimo artículo (y bastante largo) sobre la historia de los colegios, las universidades y las profesiones. Quien quiera poner todo ésto en perspectiva, que se arme de paciencia y un buen rato y lo lea, y luego saque sus propias conclusiones. Se podrá estar de acuerdo o no con las conclusiones de Ricardo, pero sin duda el repaso histórico de cómo hemos llegado donde estamos es muy interesante para cualquiera con un poquito de interés en el por qué de la situación actual (¿cómo era eso de que «quien no conoce la Historia está condenado a repetirla»?).

Por cierto, que uno de los comentarios hace referencia a un detalle que todo el mundo que se ha movilizado éstos días al grito de «¡fuego!» ha pasado por alto: si lo que queremos es salir de la «precariedad laboral» de la que muchos se quejan, con horarios rocambolescos, guardias, turnos, llamadas a las tantas de la noche o en fines de semana cuando algo explota… necesarios, pero sin regular, lo que nos hace falta es UN CONVENIO que refleje nuestra realidad laboral y poder salir de una vez del de oficinas y despachos (ya me gustaría a mí tener horario de 9 a 18, o mejor, de 8 a 15) y dejarnos de historias. Con eso si que estaría de acuerdo y eso si que ayudaría a mejorar nuestra situación laboral, no un colegio que lo único que va a promover es la exclusión de la profesión de personas muy válidas y con mucha más experiencia que la mayoría de los que tenemos una carrera mientras que veríamos como unos pocos (la panda de @#$%&! de siempre) consigue más poder y nos sigue mangoneando con una sonrisa y muy buenas palabras.