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Viaje a Islandia, primer y segundo día

Del primer día, el viernes 3, no hay mucho que contar. Madrugón, metro a Barajas, vuelo a El Prat, y de ahí a Keflavik. El vuelo a Islandia salió con retraso y al final tras el bus Keflavik – Reikiavik llegué al albergue sobre las 19:30. Check-in, saludos a David y familia, reconocimiento de los alrededores, cena en un sitio de comida para llevar que ya estaba cerrando (cordero, muy rico para ser un fast-food) y a la cama.

El albergue de Reikiavik era de los mejores, casi un hotel con su recepción, salones comunes, cafetería, wifi … eso si, para mí habitación compartida con otros tres tíos: dos italianos que llevaban tiempo en España y hablaban español de pm y otro guiri no sé de dónde, sólo le oí roncar. XD

Segundo día, sábado 4. Desayuno en el albergue y carretera, camino a Þingvellir. El plan para hoy era empezar fuerte, hacernos el «círculo dorado» Þingvellir – Geysir – Gullfoss, el auténtico «must-see» de cualquier viaje a Islandia. Y sólo para desde Reikiavik enganchar la carretera nº 1 (una carretera que da la vuelta a toda Islandia) nos volvimos locos, con lo que se hizo obligatoria una parada en una gasolinera para preguntar (en Islandia todo el mundo habla inglés decentemente) y de paso comprar el mapa de carreteras que comenté en el post de ayer.

Þingvellir es un Parque Natural en un valle con un lago bastante grande, sede histórica del primer parlamento de los primeros habitantes de Islandia y uno de los primeros del mundo (en el 930), y además por aquí pasa la falla que separa las placas tectónicas norteamericana y euroasiática. ¡Casi ná!

El paisaje es alucinante, con las vistas al lago y un cañón bastante largo donde está el sitio donde se reunía el parlamento. Un par de días después de estar aquí me enteré que por esta zona se puede bucear, hay un sitio entre las dos placas tectónicas donde se puede hacer inmersiones. Joder, y me había traído la titulación y todo por si acaso … ¡para la próxima! Eso si, salía caro, vi publicidad con viaje desde Reikiavik, dos inmersiones y equipo incluido (traje seco, of course) y salía por 200€ … no sé si vale la pena, aunque dicen que la inmersión es espectacular. De todas formas por si a alguien le interesa: dive.is.

Comimos en un hotel en el parque (hamburguesa, triste pero en la mayoría de los sitios no había mucho donde elegir) y camino al siguiente albergue en Laugarvatn para hacer el check-in.

Laugarvatn era un pueblo pequeño, una calle con casas a ambos lados y poco más. Para haceros una idea: Islandia tiene la extensión de Andalucía, y en total el mismo número de habitantes que la ciudad de Alicante, más de la mitad de los cuales viven en Reikiavik. Imaginaros lo que es el resto del país: las «highlands» en el centro, deshabitadas, y pequeños pueblos y granjas por el resto. El alberge de Laugarvatn era muy acogedor y familiar. Eran tres casas normales, con las habitaciones habilitadas con dos o tres camas cada una y baños comunes.

Después de dejar las maletas nos encaminamos hacia Geysir, una zona en la que hay unas termas y varios géisers. Esta zona es la que ha dado nombre a este tipo de fenómeno natural, y de hecho la palabra géiser es un derivado de la islandesa Geysir, y no al contrario.

En la zona hay varios géisers pero actualmente sólo uno está en activo, el Strokkur, que entra en erupción cada 8-10 minutos y llega a una altura de entre 25-35metros. Hay mucha gente alrededor, expectantes. Ves como el agua se mueve, parece que baja por el agujero del que sale, vuelve a subir, rota … y de repente la burbuja que estalla y sale la columna de agua y vapor, cogiendo en muchos casos desprevenidos a más de uno que acaban calados. XD

Estoy especialmente orgulloso de una foto: después de haber visto el géiser en erupción 3 ó 4 veces me dije «vamos a por la burbuja». ¡Y la pillé! Es chungo, no sabes realmente cuándo va a entrar en erupción, no hay un cartel luminoso ni una sirena que lo avise, así que es cuestión de dejar pasar cinco o seis minutos desde la erupción anterior y estar atento, con la cámara enfocada y el dedo en el «gatillo». ;-)

De aquí coche otra vez a Gullfoss, la «catarata dorada», una espectacular catarata en dos saltos. Mejor que fotos (que también las hay) esta vez dos vídeos:

Impresionante. Espectacular. Awe … wait for it … some! No os imagináis el subidón al ver esto en directo. Tanto la visión como el sonido, es alucinante el ruido que hace una catarata, en los vídeos no se acaba de apreciar bien. Hay que estar allí.

Y de aquí coche de vuelta a Laugarvatn, queríamos cenar en un restaurante que habíamos leído en una guía que era muy bueno pero llegamos justo cuando cerraban la cocina (21:30) y nos tocó cenar en un bareto cutre un sandwich de pollo refrito. En fin.