Archivo de la etiqueta: Islandia

Viaje a Islandia, cuarto día

Lunes 6 en Árnes. El día antes me pasé por el edificio de recepción/comedor/bar de vampiros a preguntar cuándo servían el desayuno. El cocinero casi se descojona (yo creo que iba medio borracho, nos habían dicho que había habido un festival todo el fin de semana) y me dice que de 8 a 10 pero que por él mejor a partir de las 9. Pues nos pasamos a las 9 … ¡y estaba cerrado! Así que nos fuimos a la gasolinera, compramos pan, companaje, huevos (wtf! 2000Krn unos 12€ una docena!!!) pan, leche y a desayunar en el albergue.

El plan del día era haber ido a Landmannalaugar, a 100Km de Árnes (25 por carretera mala) porque al día siguiente haríamos noche en Skógar, y Landmannalaugar-Skógar rodeando el glaciar por la derecha eran unos 150Km, más de 100 por carretera mala y vadeando ríos, y por la izquierda era deshacer el camino hasta Árnes y Árnes-Skógar, en total unos 200. Demasiado en ambos casos con los niños. Así que deberíamos haber ido el cuarto día desde Árnes… ¡pero se nos fue la olla! El caso es que en algún momento Anya dijo “¿pero hoy no íbamos a Landmannalaugar que mañana era más complicado?” pero no le prestamos atención. :-( No sé si fue por lo del desayuno que ya nos trastocó los planes o porque en el albergue había bastantes folletos con datos de sitios de los alrededores, pero se nos fue la pinza y nos quedamos por la zona.

Fuimos hacia Þjórsárdalur, un valle con vistas al volcán Hekla al fondo en el que en principio según el folleto había muchas cosas que ver (unas termas, la excavación de un antiguo poblado, una reconstrucción de una granja de la época de los vikingos, una cascada doble, y algo más lejos otra más espectacular y más alta, y en la foto del folleto, un bosque) pero ni bosque ni nada. Todo seco, roca, piedra. Paisajes impresionantes, si, pero no lo que nos esperábamos, un valle con un bosque en el que dejar el coche e ir andando de un sitio a otro. De todas formas tampoco estuvo nada mal el día.

A mitad de camino nos encontramos con una de las señales que indica “sitio chulo pa mirá y hasé fotos” (un cuadrado con círculos en los ángulos, como la tecla el Mac XDD) y paramos. No sé cómo se llamaba el sitio, era una elevación de unos 20-25m tal vez con una vista cojonuda del valle del río Þjórsá.

DoubleTake Result-2

Seguimos hacia Hjálparfoss, una doble cascada en la confluencia de dos ríos, no muy alta pero bastante espectacular … por el hecho de ser doble! Muy chula, paradita y otra ronda de fotos. Y aquí curioso, una panda de chicos jóvenes sin pinta de ser islandeses que estaban arreglando los márgenes del camino, poniendo césped y tal. Luego veríamos más, hay muchos jóvenes que vienen de voluntariado a cambio de techo/cama (otra alternativa para venir a Islandia, aunque a nuestra edad creo que ya nos viene grande). Y por cierto, fue uno de los primeros sitios donde las moscas que decía en uno de los primeros posts empezaron a molestar bastante … pero moscas tontas, que se te metían en la nariz, los ojos … puag!

Al coche otra vez y fuimos camino de Thjodveldisbaer, la granja de época reconstruida. Pero entre las dos paradas anteriores y lo que nos retrasó el desayuno eran ya casi las 12, y de 12 a 13 estaba cerrada. Así que decidimos tirar por la carretera que iba a las termas en Þjórsárdalslaug y el camino que de ahí lleva a Stöng, el asentamiento original a partir del cuál se reconstruyó la granja.

Las termas un desastre, un balneario sin más en medio de un campo árido y además cerrado. Y el camino que iba a Stöng de pieda suelta parecido al de las Highlands del día anterior. Así que como entre la ida y venida ya eran casi las 13, media vuelta hacia la granja.

Eran dos edificios, la granja en sí y una pequeña capilla, ambos completamente cubiertos de vegetación. Lo más parecido a una casa de Hobbits (por ahora, luego veríamos otra aún más parecida!). Y por dentro una visita curiosa: todo madera con pieles de animales, un caldero colgando del techo sobre una pequeña hoguera excavada en el suelo, un telar, una especie de bodega con toneles enormes para guardar la leche (o los licores, vete tú a saber), un WC de época (dos surcos en el suelo junto a la pared…).

A todo esto como ya eran las 14 y nos habíamos traído companaje, pan y otras viandas para comer por ahí, montamos campamento fuera de la granja y dimos buena cuenta de la pitanza. :-)

DoubleTake Result-3Ya con la barriga llena y acordándonos de las carreteras del día antes decidimos pasar de intentar ir a Stöng y tirar directamente hacia Háifoss, oootra catarata más! Y yo que pensaba que en Islandia sólo iba a ver hielo, y lo que más vi fueron cataratas!!! :-D Camino de allí nos encontramos con una parejita haciendo auto-stop, Anya se apiadó de ellos (este día hacía mucho calor) y los recogimos. Eran un chico y una chica belgas de apenas 18 años, su primer viaje sin los padres y los tíos haciendo autoestop! Da la casualidad que iban a Háifoss, así que como teníamos sitio en la furgo subieron y fuimos para allá los siete más niños.

Háifoss … impresionante. Aún con el recuerdo de Gullfoss del segundo día en la retina, otra catarata espectacular, aunque distinta: de Gullfoss impresionaba el caudal, la anchura de la catarata. Aquí el salto: 122 metros! Y el camino llevaba a la parte de arriba de una garganta de roca, justo enfrente de las dos cataratas, con el cortado bajo tus pies. Y pensar que de nano tenía vértigo (bueno, y aún, pero lo controlo mejor). Bufff …

Fotos, panoramas, y vídeos. No era para menos.
DoubleTake Result-1

Y con esto, aunque aún era pronto (las 15:30 o así) decidimos dar el día por concluido. Aún faltaba 1h de camino para volver al albergue, y queríamos bañarnos en la piscina de agua caliente. Había dos: una grande con el agua calentita, y otra pequeña a 38-40º. Relajaaaante. Preparamos la cena (cordero que habíamos comprado en la tienda de la gasolinera, no recuerdo qué costó pero era realmente barato y muy rico), preparamos la ruta del día siguiente (principalmente discutir Landmannalaugar si, Landmannalaugar no, al final ganó el no) y a la cama.

Viaje a Islandia, tercer día

El domingo 5 amanecimos en Laugarvatn. Desayunamos en el albergue, que como he dicho eran tres casas y el comedor no estaba en la nuestra, había que andar unos 150-200m. Y a todas luces era la casa de los dueños, con el comedor y una terraza cubierta habilitadas para dar de comer a los huéspedes! Había las típicas fotos de la boda, los padres, los abuelos … era como estar en casa de unos amigos o unos familiares, como comentaba en el post anterior este albergue era el más acogedor de todos porque tenías la sensación de estar en casa de alguien.

Después del desayuno nos fuimos a Kerið, el cráter de un volcán ya inactivo que ahora tiene un lago en su interior. Está al lado de una carretera y no hay que subir mucho (no es una montaña, una pequeña elevación con el cráter a más profundidad) con lo que el acceso es fácil. Es bastante curioso de ver, yo le di toda la vuelta al cráter y bajé al fondo a ver el lago.

Después de Kerið pasamos por Skálholt y luego comimos en Reykholt, un cordero empanado que no estaba nada mal, y una tarta con dulce de leche y caramelo … buuuffff …

IMG_0609De Reykholt fuimos a Árnes, donde estaba el albergue en el que haríamos noche dos días seguidos. Pintoresco cuanto menos. Árnes es diminuto, no lo llamaría ni pueblo, es una gasolinera, el albergue y cuatro casas. Tal cual. ¡Mirad el mapa! El albergue es donde pone Nónsteinn, la gasolinera Árbor, la recepción/cocina/comedor/bar donde pone Arnes … y no había mucho más! El albergue en sí era un barracón prefabricado, con un comedor y cocina más o menos amplios y tres baños para 10 habitaciones. Las habitaciones diminutas, con dos camas y un pequeño lavabo. Y la recepción en el otro edificio… pintoresca. Entramos y no había nadie en el mostrador, y a la izquierda separado por una cortinilla de cuentas de plástico brillante un barecito con tres o cuatro abueletes viendo un concierto de Johnny Cash con un proyector. Tuve la sensación de estar en la Islandia profunda, pues un poco más al fondo. Y la pinta del bar … esperaba que en cualquier momento uno de los allí presentes sacara los colmillos y se liara a mordiscos con el personal (puede que esta impresión fuera porque me llevé True Blood en el iPod para ir viéndola en el avión, aunque más que Fangtasia lo que me vino a la cabeza fue el bareto de Near Dark).

Dejamos las maletas y nos fuimos para Tungufellsdalur, un valle con un río al que desembocan muchos pequeños afluentes y cascadas, aunque no vimos gran cosa (supongo que será más en el deshielo en primavera)  y luego pasamos por Brúarhlöð, una garganta de roca erosionada por un río con formaciones bastante curiosas. Y de ahí hacia el norte, por la misma carretera que recorrimos el día anterior para ir a Gullfoss, hacia las highlands.
La verdad es que queríamos llegar hasta un punto entre los glaciares Langjökull y Hofsjökull que en un mapa que cogí en el aeropuerto venía marcado con un troll (un mapa muy cachondo, aparte de varios sitios curiosos de ver, históricos, etc. había zonas marcadas con trolls y fantasmas :-?) pero al final no llegamos ni a mitad de camino, aquí es donde las carreteras de Islandia nos marcaron el “carreteras islandesas 1, españolitos sin todo terreno 0”: pocos kilómetros pasado Gullfoss la carretera dejaba de estar asfaltada y pasaba a ser un camino de tierra y grava. Los límites de velocidad en Islandia son de 90Km/h en carreteras asfaltadas y 80 en las que no lo están, pero por esta era imposible ir a más de 60-70. Llegado un momento decidimos girar a la izquierda y acercarnos al glaciar Lagjökull, pero ahí la carretera ya era sólo grava, piedra suelta. 20Km/h. Así que al cabo de un rato por esa carretera decidimos parar, sacar cuatro fotos, y dar media vuelta. ¿El paisaje de las highlands? Piedra, roca y montaña y glaciares al fondo, sin ningún signo de civilización aparte del camino. La Luna, Marte. Otro planeta.

Highlands

De vuelta decidimos volver a probar suerte para la cena en el restaurante que el día antes en Laugarvatn estaba ya cerrando la cocina, y si, esta vez llegamos a tiempo. ;-) ¡Y probé la carne de ballena! Bastante buena, muy tierna, con un sabor entre la ternera y el hígado y la textura tierna del hígado. Y de postre un mousse de chocolate que en palabras del camarero era “el mejor del mundo según la guía Lonely Planet” pero que para mi gusto no le llegaba ni a los tobillos al mousse de chocolate amargo con tropezones que hacían en el Astorga. ;-) Después de la cena vuelta al barracón de Árnes y a cargar baterías para el día siguiente.

Viaje a Islandia, primer y segundo día

Del primer día, el viernes 3, no hay mucho que contar. Madrugón, metro a Barajas, vuelo a El Prat, y de ahí a Keflavik. El vuelo a Islandia salió con retraso y al final tras el bus Keflavik – Reikiavik llegué al albergue sobre las 19:30. Check-in, saludos a David y familia, reconocimiento de los alrededores, cena en un sitio de comida para llevar que ya estaba cerrando (cordero, muy rico para ser un fast-food) y a la cama.

El albergue de Reikiavik era de los mejores, casi un hotel con su recepción, salones comunes, cafetería, wifi … eso si, para mí habitación compartida con otros tres tíos: dos italianos que llevaban tiempo en España y hablaban español de pm y otro guiri no sé de dónde, sólo le oí roncar. XD

Segundo día, sábado 4. Desayuno en el albergue y carretera, camino a Þingvellir. El plan para hoy era empezar fuerte, hacernos el “círculo dorado” Þingvellir – Geysir – Gullfoss, el auténtico “must-see” de cualquier viaje a Islandia. Y sólo para desde Reikiavik enganchar la carretera nº 1 (una carretera que da la vuelta a toda Islandia) nos volvimos locos, con lo que se hizo obligatoria una parada en una gasolinera para preguntar (en Islandia todo el mundo habla inglés decentemente) y de paso comprar el mapa de carreteras que comenté en el post de ayer.

Þingvellir es un Parque Natural en un valle con un lago bastante grande, sede histórica del primer parlamento de los primeros habitantes de Islandia y uno de los primeros del mundo (en el 930), y además por aquí pasa la falla que separa las placas tectónicas norteamericana y euroasiática. ¡Casi ná!

El paisaje es alucinante, con las vistas al lago y un cañón bastante largo donde está el sitio donde se reunía el parlamento. Un par de días después de estar aquí me enteré que por esta zona se puede bucear, hay un sitio entre las dos placas tectónicas donde se puede hacer inmersiones. Joder, y me había traído la titulación y todo por si acaso … ¡para la próxima! Eso si, salía caro, vi publicidad con viaje desde Reikiavik, dos inmersiones y equipo incluido (traje seco, of course) y salía por 200€ … no sé si vale la pena, aunque dicen que la inmersión es espectacular. De todas formas por si a alguien le interesa: dive.is.

Comimos en un hotel en el parque (hamburguesa, triste pero en la mayoría de los sitios no había mucho donde elegir) y camino al siguiente albergue en Laugarvatn para hacer el check-in.

Laugarvatn era un pueblo pequeño, una calle con casas a ambos lados y poco más. Para haceros una idea: Islandia tiene la extensión de Andalucía, y en total el mismo número de habitantes que la ciudad de Alicante, más de la mitad de los cuales viven en Reikiavik. Imaginaros lo que es el resto del país: las “highlands” en el centro, deshabitadas, y pequeños pueblos y granjas por el resto. El alberge de Laugarvatn era muy acogedor y familiar. Eran tres casas normales, con las habitaciones habilitadas con dos o tres camas cada una y baños comunes.

Después de dejar las maletas nos encaminamos hacia Geysir, una zona en la que hay unas termas y varios géisers. Esta zona es la que ha dado nombre a este tipo de fenómeno natural, y de hecho la palabra géiser es un derivado de la islandesa Geysir, y no al contrario.

En la zona hay varios géisers pero actualmente sólo uno está en activo, el Strokkur, que entra en erupción cada 8-10 minutos y llega a una altura de entre 25-35metros. Hay mucha gente alrededor, expectantes. Ves como el agua se mueve, parece que baja por el agujero del que sale, vuelve a subir, rota … y de repente la burbuja que estalla y sale la columna de agua y vapor, cogiendo en muchos casos desprevenidos a más de uno que acaban calados. XD

Estoy especialmente orgulloso de una foto: después de haber visto el géiser en erupción 3 ó 4 veces me dije “vamos a por la burbuja”. ¡Y la pillé! Es chungo, no sabes realmente cuándo va a entrar en erupción, no hay un cartel luminoso ni una sirena que lo avise, así que es cuestión de dejar pasar cinco o seis minutos desde la erupción anterior y estar atento, con la cámara enfocada y el dedo en el “gatillo”. ;-)

De aquí coche otra vez a Gullfoss, la “catarata dorada”, una espectacular catarata en dos saltos. Mejor que fotos (que también las hay) esta vez dos vídeos:

Impresionante. Espectacular. Awe … wait for it … some! No os imagináis el subidón al ver esto en directo. Tanto la visión como el sonido, es alucinante el ruido que hace una catarata, en los vídeos no se acaba de apreciar bien. Hay que estar allí.

Y de aquí coche de vuelta a Laugarvatn, queríamos cenar en un restaurante que habíamos leído en una guía que era muy bueno pero llegamos justo cuando cerraban la cocina (21:30) y nos tocó cenar en un bareto cutre un sandwich de pollo refrito. En fin.

Viaje a Islandia: preparativos

Ayer volví del viaje a Islandia. Ha sido una pasada y distinto de lo que esperaba: pensaba encontrar más hielo, nieve y frío y no, al menos en julio hace una temperatura muy agradable (al sol y si no pega el viento) y nieve/hielo sólo en los glaciares, el resto del país es verde con mucha agua (ríos, cascadas, etc.) y unos paisajes impresionantes.

Eramos cinco y dos niños: mi amigo David y su mujer Anya; Norma y Manfred, los padres de ella; Salva y Armando, hijos de mis amigos; y yo. Todos ellos se quedarían dos semanas pero yo sólo una, que quiero dejarme días libres para hacer alguna otra escapada en septiembre/octubre. ;-) Así que el viaje se planificó en dos partes: zona sur, lo que es imprescindible ver en un viaje a Islandia la primera semana que iba a estar yo, y zona norte que la verían ellos una vez yo me hubiera ido.

El plan del viaje era bastante tranquilo, con los niños (1 y 2 años) no iba a ser posible pegarse madrugones/trasnochadas ni caminatas muy bestias. Si alguien da por casualidad con ésta página buscando info de Islandia para irse de acampada, pues que va a ser que no, no íbamos en ese plan. ¡Pero no os lo penséis dos veces! Islandia es un país cojonudo para irse con la mochila en la espalda, hay muchísimas zonas de acampada y también muchísimas rutas de senderismo entre ellas.

Preparación del viaje:

  • Vuelo: nosotros volamos con Iceland Express, una low-cost con vuelos desde distintas ciudades de Europa (en España, Barcelona y Alicante). David y compañía volaron desde Alemania el 2, yo me reuní con ellos desde Barcelona el 3. Ida y vuelta me costó algo menos de 350€.
  • Techo y cama: en Islandia los hoteles son caros, así que la alternativa (aparte de la acampada) son las granjas o los albergues. Nosotros estuvimos en albergues de Hostelling International, que no estaban nada mal en general aunque de unos a otros había bastante diferencia: el de Reikiavik era prácticamente un hotel (salvo por las habitaciones compartidas y tal) mientras que otros eran barracones prefabricados. Pero bueno, para dormir y ya está, de sobra.
  • Coche: imprescindible salvo que vayas de mochilero/caminatas/autoestop. También hay mucha gente que va con bici, es otra alternativa. En caso de ir en coche es muy importante que tenga tracción a las cuatro ruedas ya que la red de carreteras de Islandia es muy muy básica, y muchas veces hay que ir por caminos sin asfaltar, pistas forestales o incluso vadear ríos. Nosotros nos pillamos un Toyota Hiace para ir todos juntos, y con la experiencia hubiera sido mucho mejor coger dos todo terrenos en condiciones.
    Alojamiento en los albergues y coche nos salió por algo menos de 600€ por barba para la semana que estuve yo.
  • Ruta: como he dicho antes haríamos noche en albergues, y el plan era: 1 noche en Reikiavik, 1 en Laugarvatn, 2 en Árnes, 2 en Skogar, y vuelta a Reikiavik.
    #GMAP_SIT(“-18.852539@65.081389|5|102760741917115417098.00046e72b12c0ee2425e5|510|300”)#
  • Dinero: no es imprescindible cambiar moneda, en Islandia pagan hasta el pan con tarjeta. P.ej., los surtidores de gasolina y las máquinas de vending aceptan tarjeta. Al llegar al aeropuerto cambié 85€ pero casi todo lo podríamos haber pagado con tarjeta, creo que únicamente en uno de los albergues no tenían datáfono.
  • Gastos: gasolina, comidas, excursiones, etc … he estado sacando cuentas y me gasté unos 450€. Ibamos pagando cada uno una cosa, si no era un lío, así que no sé si pagué algo más o algo menos que el resto. Pero no puede haber mucha diferencia entre unos y otros.

Detalles importantes:

  • Hacer cuentas en Coronas es fácil, ¡tiene casi el mismo cambio con el Euro que tenía la Peseta! (ojo que algunos sitios online tienen mal la tasa de cambio, recomiendo XE Conversion)
  • En el precio de los albergues no va incluido el desayuno ni las sábanas ni toallas, y en muchos no hay gel (jabón para las manos y ya está). Desayunar en el albergue es práctico y son 1000Krn. Las sábanas/toallas otras 1000. Si te llevas de casa una toalla (porque aparte algún baño en las aguas termales tiene que caer…) y saco de dormir, eso que te ahorras. Y en algunos albergues no sirven desayuno, así que si compras en el super y te lo preparas tú también sale más barato.
  • El tiempo al menos en esta semana ha sido bastante bueno. Cielo nublado todos los días pero al sol se estaba bien (17-20º). Eso si, el aire es frío y tan pronto sopla, que deja de soplar, que cae una ligera llovizna. Así que conviene llevar capas: camiseta de manga corta, forro polar e impermeable, y combinar. Acabé llevándome mucha más ropa y ni la saqué de la maleta, estirando un poco (además en algunos albergues había lavadora) podría incluso haberlo llevado todo en una mochila y pasar de facturar equipaje, que es un coñazo. Yo no soy friolero y casi todo el tiempo iba en manga corta, hasta que por la tarde empezaba a pegar un poco de fresco y me ponía el forro o el chubasquero para parar el viento. Y unas buenas botas de trekking, a ser posible con GoreTex o similar que abrigue y sea impermeable.
  • Zona horaria: en Islandia están en GMT+0, es decir, dos horas menos que en España. Tenedlo en cuenta al llamar a casa. ;-)
  • ¡No hay mapas para el GPS! Nada, busqué primero por Google, foros y cuando me cansé directamente en la web de TomTom. NO HAY MAPAS DE ISLANDIA. Compraros una buena guía de carreteras al llegar en cualquier gasolinera. Con el coche nos dieron una desplegable escala 1:600000 pero p.ej. no salía Arnes, uno de los sitios donde hacíamos noche. Nos acabamos comprando otra más detallada, 1:300000 que además era más cómoda (tipo libro, como la Guía Campsa). Eso si, en campo abierto la recepción de GPS es buenísima, así que no está de más si al menos tenéis GPS en el móvil, para tener la posición y en un momento dado localizaros mejor en el mapa.
  • Sol de medianoche: pues si, en esta época todo el día es de día, no hay noche. A partir de las 20 hay la misma claridad que en España… y ahí se queda, constante. No se ve el sol (oculto tras las montañas o las nubes, sorry Vichu, no hay time-lapse porque no había sol) pero si que hay luz.
  • Moscas: ¡el campo está plagado de moscas! En Islandia hay mucha agua y muchísimas moscas. Un coñazo. En las gasolineras venden gorros con una rejilla para cubrir la cabeza. XD No hay que ser tan exagerados, pero la verdad es que en ocasiones molestan.
  • Electricidad: igual que aquí, voltaje y enchufes. Así que llevaros como mínimo el cargador de la batería de la cámara, porque vais a gastar más de uno. ;-)
  • ¡Islandia es simple! Las carreteras son muy básicas, la parada del bus es “donde el buzón de correos” … ¡¡la leche se llama Muu!! X-D

Y por ahora ya vale. A ver si acabo de repasar las fotos, las subo y sigo contando cosas.