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Juguetes tecnológicos: me he comprado un e-book

Una de las últimas frikadas tecnológicas que me he comprado ha sido un libro electrónico, el Hanlin V3 (web del fabricante, resultados en Google). Últimamente con lo de ir en metro a currar estoy leyendo mucho y mira, he picado.

Los bichos estos despertaban mi curiosidad desde que salió el Kindle hace unos años, aunque era bastante escéptico. Las opiniones por Intenet eran de todos los colores y sabores, y el hecho de no haber visto ninguno me echaba para atrás a la hora de arriesgarme a comprar uno, porque admitámoslo, no son baratos. Hasta que hace unos meses vi uno en casa de unos amigos. La primera impresión fue que era caro, muy grande para mi gusto (era un iLiad, con pantalla táctil en la que incluso se puede escribir) y echaba de menos el tacto de las hojas, aunque por otra parte me sorprendió lo cómodo de usar y lo bien “conseguida” que estaba la pantalla, lo bien que se leía y el hecho de que realmente no cansara la vista. Y como me suele pasar muchas veces con este tipo de frikadas, aunque al principio pensé “bah, paso”, la semilla quedó ahí dando vueltas hasta que un día me decidí.

Para el que no sepa cómo van estos chismes, la pantalla no es el típico LCD o TFT que emite luz si no que es otra tecnología que simplemente refleja la luz ambiente, igual que hace cualquier otro objeto e igual que hace un libro, por lo que no cansan la vista. Soportan distintos formatos, desde el básico TXT, el HTML, el típico PDF y formatos propios de los libros electrónicos como el FB2 o el PRC, y tienen una ranura para tarjetas SD con lo que imaginaros cuántos libros podéis llevar encima con una de 4Gb. Además también suelen reproducir MP3. Respecto a la batería, el mío (que encima lleva una como las de los móviles Nokia, un plus porque si falla puedo cambiarla fácilmente) se supone que tiene para 9000 “pasos de página”, que es como se mide la duración de la batería en estos aparatos. Suficiente, ¿no? ;-)

Y bueno, me estaba esperando a escribir nada del trasto hasta haberlo usado “de verdad”, es decir, hasta haberme leído 5 ó 6 libros y visto pros y contras.

Pues bien: muy recomendable si lees bastante. Es muy cómodo tener en básicamente el tamaño y peso de un libro (algo más grande que una ed. de bolsillo, pero más pequeño que un tapa dura) toooda una biblioteca, poder acabar un libro y empezar el siguiente, irte de viaje y no tener que llevarte dos o tres por si te los acabas, etc. La verdad es que al principio cuesta hacerse un poco con él, el primer libro me resultó un poco incómodo de leer: no paraba de jugar con el tamaño de la letra (ahora lo tengo al mínimo, antes me parecía pequeño); me resultaba extraño que tardara 1-2s en pasar de página, ¿qué hacía mientras? ¿Esperar mirando la pantalla? (por otra parte, ¿cuánto se tarda en pasar una página en un libro real? ¿y qué haces mientras?) Pequeños detalles, pero todo es acostumbrarse. Al final resulta realmente cómodo.

Encontrar libros es fácil: hay tiendas que venden libros en formato apto para eBooks; hay bastantes sitios de donde descargar obras que ya son de dominio público (los derechos de los libros expiran a los 50-70 años de la muerte del autor, según el país) como el Proyecto Gutemberg, o la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes; y por supuesto sólo con buscar en Google se pueden encontrar foros de donde descargar los últimos best-sellers by the face.

Contras que le he encontrado al trasto: principalmente una, y es que el soporte de los distintos formatos es muy desigual. Es más, diría que al abrir un libro de un formato u otro se lanzan programas completamente distintos, las opciones y funcionalidades del lector según el formato no tienen nada que ver. P.ej., los PDF son muy toscos (lógico por otra parte, pues la maquetación de la página ya está hecha y no te puedes ajustar a la pantalla del lector), mientras que el lector de los FB2 es el más currado pudiendo elegir 5 tamaños de letra distintos, adaptándose el texto perfectamente a la anchura de la pantalla, y mostrando en la parte superior una especie de barra de scroll con la posición por la que vamos del libro (aparte de tener el nº de página actual y total en pantalla).

Otro detalle a tener en cuenta es que no se puede hacer búsquedas, no hay teclado para introducir cualquier palabra a buscar. Si que se puede establecer varios marcadores por libro, ir a una página determinada (tiene teclado numérico) y avanzar/retroceder de 10 en 10 páginas manteniendo pulsada unos segundos las teclas correspondientes. Por esto aunque me parece una opción muy buena para leer secuencialmente (literatura) me resulta incómodo para libros técnicos “de consulta” que no me voy a leer de cabo a rabo, o que ya me he leído pero quiero buscar una referencia concreta. BTW, esto es una limitación del Hanlin, otros modelos (más tochos, más caros) si que soportan búsquedas. Igual que en el Hanlin no se puede escribir ni por tanto hacer anotaciones en los libros, mientras que en otros modelos si.

Tampoco me acaba de gustar para leer cómics. La pantalla sólo tiene 4 tonos de gris y una resolución limitada que para texto está bien, pero para dibujos … no me acaba. Aunque conozco gente que si que lee p.ej. manga en blanco y negro en estos lectores. Para gustos los colores (o los grises).

En resumen: juguete tecnológico caro pero que sin duda se le saca provecho si lees bastante, por desgracia algo muy poco común hoy en día. :-/

Retorno de las estrellas

Verás…, imagínate una reunión de mundos. Primero rosa, un espacio infinito del rosa más fino y pálido, y en él, penetrando en él, un segundo espacio ya más oscuro y después de un rojo ya casi azulado, pero muy lejos, y rodeándolo todo, la fosforescencia, sin gravedad, no como una nube ni como la niebla…, diferente. No encuentro palabras para explicarlo. Salimos los dos del cohete y lo contemplamos. Eri, no lo comprendo. Verás, incluso ahora siento un nudo en la garganta, de tan hermoso que era. Piensa esto: allí no hay vida. No hay plantas, ni animales, ni pájaros, nada, ningunos ojos que puedan contemplarlo. Estoy completamente seguro de que desde la creación del mundo nadie lo había visto, y Arder y yo fuimos los primeros. Y si nuestro gravímetro no se hubiera estropeado, por lo que tuvimos que aterrizar allí para arreglarlo, pues el cuarzo estaba roto y se había escapado el mercurio, nadie habría estado allí hasta el fin del mundo, nadie lo habría visto. ¡Es realmente misterioso! Se tienen unos deseos directos… Oh, no sé… No podíamos irnos, sencillamente. Olvidamos por qué habíamos aterrizado y permanecimos quietos, mirando.

¿Qué te ha demostrado Starck? ¿La inutilidad de la cosmodromía? ¡Como si no lo supiéramos nosotros mismos! ¿Y los polos? ¿Qué había en los polos? Los hombres que los conquistaron sabían muy bien que allí no había nada. ¿Y la Luna? ¿Qué buscaba el grupo de Ross en el cráter Eratóstenes? ¿Brillantes? ¿Y por qué Bant y Yegorin han atravesado el centro del disco de Mercurio? ¿Para adquirir un buen bronceado? ¿y Kellen y Offshag? Lo único que sabían cuando volaron a la fría nube de Cerbero era que allí se puede perder la vida. ¿Has entendido lo que Starck dice realmente? El hombre ha de comer, beber y vestirse; todo lo demás es una locura. Todos tenemos nuestro propio Starck, Bregg. Cada era lo ha tenido. ¿Para qué os envió Gimma a ti y a Arder? Para que recogierais muestras con el succionador Corona. Pero ¿quién envió a Gimma? La ciencia. Qué profesional suena esto, ¿verdad? El conocimiento de las estrellas.

Bregg, ¿crees que no hubiéramos volado, de no existir las estrellas? Yo creo que sí. Habríamos querido conocer el espacio, para justificar el todo de alguna manera. Geónidas o cualquier otro nos diría qué mediciones y descubrimientos valiosos se pueden hacer por el camino. No me interpretes mal. No estoy afirmando que las estrellas sean solamente un pretexto… El polo tampoco lo fue; Nansen y Andree lo necesitaban… El Everest fue más necesario para Irving y Mallory que el aire mismo.

Retorno de las estrellas, Stanis?aw Lem

Solaris

Llevo una temporada de leer poquísimo, me da pereza coger un libro y cuando me pongo no me engancha, me aburre, lo dejo, igual empiezo otro, cuando retomo el primero al cabo de semanas y ya no me acuerdo por dónde iba… En resumen, que igual llevo un par de libros y algún cómic a corro durante meses y lo único que acabo es el cómic (porque es más corto).

Ahora con la baja estoy esforzándome en leer un poco más, y mira por dónde, ¡uno que de verdad me ha gustado! Y no es para menos, es un clásico de la ciencia-ficción que hace tiempo que lo tenía en la lista de pendientes: Solaris, del genial (y no muy conocido) Stanislaw Lem.

El tema principal gira entorno al primer contacto de la humanidad con un ser extraterrestre, pero tan distinto de cualquier forma de vida que pudiéramos imaginar que durante años de expediciones en el planeta donde habita éste ser, ni él ni los humanos llegan a darse cuenta de que el otro está vivo y tiene consciencia de sí mismo e inteligencia. Y aún así una vez que se hace patente que tanto uno como los otros se han dado cuenta de que “hay alguien más”, la comunicación parece imposible. Después de un siglo de estudios, toda la literatura “Solarística” lo único que recoge son descripciones muy detalladas de las distintas manifestaciones de éste ser y varias corrientes de teorías sobre qué es, motivaciones, etc., pero ninguna probada y demostrada. Según la jerarquía de Ender sería un varelse.

Sin embargo aunque en ningún momento hay una comunicación real entre ambas especies, el alienígena es capaz de leer la mente humana mientras los protagonistas duermen y reproducir objetos a partir de sus recuerdos, hasta el punto de ser capaz de crear réplicas vivas de personas de las que los protagonistas guardan una fuerte impresión en su memoria. Pero éstos seres parecen ser independientes de su “padre”, no actúan en ningún momento como emisarios de éste ni son al principio conscientes de ser “artificiales”, si no que se comportan igual que lo hubiera hecho su modelo original, la persona a la que representan: ademanes, gestos, personalidad, recuerdos (aunque sólo tienen los que posee la persona de cuya memoria han sido “copiados”). La comunicación entre éstos seres y los protagonistas no es entre especies distintas, es la misma que hubiera habido entre el protagonista y la persona a la que representa cada copia.

Y aquí es donde entra en juego el tema más profundo del libro, que como os imaginaréis es el mismo de Blade Runner (si bien Solaris, de 1961, es anterior a ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, del 68): ¿Qué es lo que nos hace ser humanos? Las copias, idénticas a los originales, con recuerdos, consciencia, inteligencia, personalidad, ¿son humanas? ¿Y hasta dónde podemos llegar a aceptarlos, sabiendo que son copias? ¿Cómo estamos seguros de no ser una copia nosotros mismos? La evolución de los personajes es curiosa: el protagonista, que al principio recibe a su “replicante” con miedo y rechazo, poco a poco se va acostumbrando a su presencia, le recuerda tanto (es exactamente como) una persona querida que perdió que finalmente prefiere no volver a la Tierra, quedarse en Solaris en el que sólo hay una estación científica escasamente poblada para no volver a perder a ésta persona, aún a sabiendas de que no es un ser humano “real”; mientras que la chica, que la principio no es consciente de su origen ni entiende el comportamiento del protagonista, poco a poco va dándose cuenta de lo que pasa, descubre que es una copia en base a los recuerdos de una persona real, finalmente se sacrifica para que no sea el protagonista el que lo haga quedándose en un planeta prácticamente desierto por seguir a su lado. De alguna forma ella se va humanizando movida por el amor hacia el protagonista, mientras que por el mismo motivo él no es que se deshumanice, pero si que decide aislarse de la humanidad, encerrándose en su mundo por estar acompañado de éste “fantasma”. Da que pensar.

El libro se ha llevado al cine dos veces: en el 72 de manos de un director y reparto ruso, considerada un clásico y de la que he leído muy buenas críticas, si bien es un poco difícil de entrarle porque bueno… es en ruso :-D ; y en el 2002 con George Clooney como protagonista (no sé qué esperar de ésta versión). Me estoy bajando las dos, ya os contaré que tal. :-)

PD: próximo libro en la pila de lecturas pendientes: Valis, de Philip K. Dick.