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Fotos de Angkor Wat, Ta Prohm y Bayón

Venga, que no se diga que sólo subo fotos de buceo. :-P

En el viaje de mayo fuimos de cabeza, currando fines de semana y todo, y la verdad es que no pude hacer turismo salvo los días que estuve buceando en Mabul y luego en Kinabatangan (al final no subí las fotos). Pero en este último viaje al menos los fines de semana sí que los tuvimos libres.

El primer finde nos cogió en Siem Reap, Camboya. Y como no podía ser de otra forma, visita obligada a los templos de Angkor Wat, Ta Prohm y Bayon. Impresionantes. La pena es que el día salió nublado, madrugamos para ir a ver amanecer en Angkor Wat pero las nubes deslucieron un poco la belleza del momento y los tonos dorados que reflejan algunos de los templos. Más tarde en Bayon nos cayó un buen chaparrón. Y menos mal, porque hacía un calor que ni Alicante en pleno agosto.

Fotos de Lembongan, Indonesia

En octubre-noviembre me volvieron a mandar del trabajo tres semanas al sudeste asiático. Esta vez el tour fue Camboya, Vietnam, Malasia e Indonesia, al acabar en Jakarta cogí un avión a Bali y me fui a bucear: cuatro días en Lembongan, una isla al este de Bali, con Big Fish; y cuatro días a Tulamben, en el norte de Bali, con Matahari.

Las fotos de abajo son de Lembongan, tanto de la isla como de las inmersiones (seis). No hubo suerte y no pude ver los Mola Mola, pero sí que vimos mantas.

Remate del viaje a Islandia: españoles en el mundo

Casualidades … mañana a las 22:00 en TVE1 en el programa “Españoles en el mundo” van a hablar de Islandia. El avance no tiene mala pinta: imágenes de Gullfoss, el géiser Strokkur, el blue lagoon (me lo perdí), la cueva de Viaje al centro de la Tierra de Verne (me la perdí también) …

Gracias a Kela y Oski por el aviso.

UPDATE: el programa está disponible online en el archivo de TVE a la CARTA.

Viaje a Islandia, séptimo y último día

Jueves 9, prácticamente mi último día porque al día siguiente cogería el vuelo a las 7:00am con lo que no tendría tiempo de ver nada.

Amanecimos en Skógar, desayunamos y carretera hacia Reikiavik con intención de comer allí. Son unos 200Km o así, que con el límite de 90 y un par de paradas (gasolina y a ver caballos de cerca, que los nenes se morían de ganas) se hacen largos. Llegamos al albergue y mientras los demás van a comprar comida a un take-away voy a averiguar cómo ir el día siguiente al aeropuerto: hay un bus que te recoge a las 4:50 del albergue y tarda unos 50-75 minutos. En el peor de los casos sería llegar a las 6:15 … ¿tendría tiempo de facturar? Llamo a la aerolínea, la facturación se abre dos horas antes y cierra 45 minutos antes del vuelo. ¡Joder! ¡Qué justo! ¿Y un taxi? ¡10.000Krn! ¡Y me dicen en el albergue es una buena “oferta”! Me arriesgo con el bus y compro ya el billete.

Comemos y planeamos la tarde. David, Anya y compañía quieren ir al museo de la ciudad, yo quiero quitarme una espinita del viaje al Rojo, que me quedé sin ver bichos grandes: ¡quiero ver ballenas! Así que volvemos a separarnos, me acercan al puerto y ellos tiran para el museo.

Compro el billete y como falta aún una hora me acerco a una tienda a comprar algún recuerdo para mi padre, y yo me compro ropa de abrigo, que en España parece que la ropa de abrigo no abrigue (y en Madrid en invierno hace fresquete) ;-) Un peaso forro polar islandés me compré … que seguro que cuando lo use aquí acabo pasando calor y todo. XDD

Embarcamos, hay 45 minutos hasta la zona donde las ballenas comen. Por el trayecto la chiquita que hacía de guía nos va contando los tipos de ballenas y delfines que podemos encontrar, lo que hacen ellos (en cada excursión va también un biólogo porque aprovechan para estudiar las ballenas), lo que se sabe de las ballenas (poco, p.ej. de las migraciones … nos contó que hace pocos años se consiguió por primera vez marcar y seguir a una ballena, y llegó desde Islandia hasta África!!) … También cómo localizar las ballenas, el primer indicador son los pájaros: una zona del mar en la que haya muchos pájaros es porque hay comida (peces, o restos de) y ahí irá también la ballena.

De repente la chica dice que a las 3 (como los militares, con el reloj) había algo, el agua que tiran al subir a respirar, y ¡si! la primera ballena. No recuerdo la especie, era la más común por la zona. No estaba muy cerca y no vimos mucho. Seguimos el camino.

Vimos alguna más como esta. De lejos, ves el agua, el lomo, en algún caso la cola al sumergirse para una inmersión profunda de 3-5 minutos … no se, me esperaba algo más espectacular, la ballena más cerca del barco, la cola más grande … Moby Dick!

La chica de repente dice que han visto algo a lo lejos que podría ser otra especie, no se, será, no será … y si, era una ballena jorobada. A esta nos pudimos acercar más (aún así … tal vez 30 metros, no estábamos “al lado”) y estuvimos bastante rato con ella, como tres o cuatro inmersiones profundas con varias idas y venidas entre medias. Y a una de esas, ¡salta! Joder. Sólo por eso valió la pena el precio del billete, toda la ballena en el aire, media vuelta, y al agua. Espectacular.

Las fotos son una ful, no tengo ni una buena. :-( Entre que las ballenas se veían un momento (asoma la cabeza, tira el agua, respira, lomo, cola, yastá!) y sin avisar, de lejos y con la compacta el zoom no es ninguna maravilla (un tío con una reflex sacó un peazo foto del salto), toda la gente apelotonada en el barco … estaba complicado. Pero las imágenes están grabadas en mi retina. ;-)

Ya de vuelta nos cruzamos con cuatro o cinco delfines, que con lo curiosos que son se acercaron al barco, el barco frenó un poco la marcha, y ellos se pusieron como locos a acercarse, pasar de un lado al otro, en fin, esas cosas tan monas que hacen los delfines.

Vuelta a puerto, me reúno con el resto en un bar y cenamos. Albergue, despedidas, abrazos, besos, estamos un rato hablando y a la cama.

Viernes 10, 4:30am. En pie. Ni ducha ni nada, un puñado de agua fría a la cara y a por el bus que pasa a las 4:50. En el aeropuerto de Keflavik a las 6:10, cinco minutos antes de que cierren facturación. :-/ Bien, agobios de buena mañana, pero consigo facturar. Desayuno, cuatro horas y pico dormitando en el avión, casi cinco de tránsito en Barcelona (Iberia me cambió el vuelo, y eso que lo tenía desde enero o así….), metro y a casa a dormir, que todo el día de aeropuertos mata.

Y ya está … el viaje, en resumen, una pasada. Como siempre hay cosas que te ha faltado hacer o ver: Landmannalaugar, más trekking, un glaciar más grande, llegar un poco más al este, o al norte … haber estado una semana más … pero en fin, una experiencia inolvidable. Un viaje muy recomendable.